El Chopo: Un Ejemplo de Economía Circular y Desarrollo Rural

La industria del chopo es un claro ejemplo de economía circular y bioeconomía. En su proceso productivo, se aprovecha toda la materia prima, ya sea para la fabricación de productos finales o para subproductos como tableros de partículas y biomasa. Además, el consumo energético es en su mayoría renovable, gracias a la reutilización de residuos para generar energía térmica, especialmente en etapas clave como el secado y prensado de la chapa.
Más allá de su eficiencia productiva, la populicultura tiene un fuerte impacto en el empleo rural. La gestión y transformación del chopo generan una media de 5 jornales anuales por hectárea en trabajos forestales y al menos 110 más en la industria de transformación. Provincias como Palencia, Zamora, León y Soria dependen económicamente de esta actividad, que proporciona ingresos clave para ayuntamientos y propietarios locales.
Desde el punto de vista ambiental, las choperas embellecen el paisaje rural y contribuyen a mitigar el cambio climático. Su madera ligera y de rápido crecimiento ha permitido a la industria competir en mercados internacionales, sustituyendo productos de especies tropicales y plásticos. Sin embargo, el sector enfrenta retos como el cambio climático y la fluctuación de los mercados. Para garantizar su futuro, es crucial desarrollar nuevas variedades adaptadas y mejorar la eficiencia industrial.
La certificación de gestión forestal sostenible y el cumplimiento de la normativa EUDR contra la deforestación son esenciales para mantener la competitividad global. Además, el sector debe fomentar la colaboración y crear un inventario continuo de choperas para una mejor planificación. La evolución de toda la cadena de valor asegurará la rentabilidad y sostenibilidad de esta industria, en sintonía con una sociedad cada vez más exigente con el medio ambiente.
Este aspecto se recoge en el Capítulo 1 del Manual de resultados editado por el Grupo Operativo Biopoptech.